LUMPEN: UN CONCEPTO MARXISTA DE GRAN VIGENCIA

Muchas veces escuchamos el vocablo lumpen para definir a sectores sociales marginales, pero este concepto encierra una gran significación política y estructural desde una perspectiva sociológica.

Si bien la palabra lumpen tiene su origen como concepto sociológico en los escritos políticos y filosóficos marxistas, su uso más adecuado sería el vocablo alemán lumpenproletariat –lumpen-proletariado, en castellano– que designa al segmento social ubicado por debajo de la clase obrera y que no constituye una fuerza de trabajo, ni posee medios de producción o conciencia de clase. Básicamente, un sector social ubicado en la práctica marginalidad que vive de lo que la sociedad laboralmente activa (es decir la clase obrera, la burguesía, o las clases altas) le deja en concepto de caridad o beneficencia. Este concepto resulta clave para comprender muchas dinámicas sociales, pues según Marx y otros autores consideran a estos sectores marginales o desclasados funcionales a los poderes que les oprimen, facilitándoles los mecanismos de legitimación para seguir dominando.

El término alemán lumpenproletariat fue originalmente propuesto por Karl Marx y Friedrich Engels en su obra de 1845, La Ideología Alemana. Para Marx y Engels, los lúmpenes constituían una fuerza inerte de la sociedad, que no sólo resultaba improductiva para el cambio social, sino que además era potencialmente contraproducente. Su dependencia a las

clases sociales más elevadas para su propia subsistencia los convertía en una subclase dócil y acomodaticia, pues todo cambio podía significar una discontinuidad en los flujos materiales que recibían de las capas superiores. Este resguardo de su propia supervivencia terminaba resultando para el lumpen la única motivación válida para decidir sus acciones, que resultaban funcionales incluso a las oligarquías que lo oprimían, en tanto éstas le asegurara las migajas.

Este fenómeno de dependencia forzada de amplias capas de la población, sin motivación política constructiva y sin recursos genuinos para su propio crecimiento, es lo que hoy podría aproximarse en América Latina al fenómeno del clientelismo político y que constituye la base de muchas de nuestras malversadas democracias, sobre todo de las inclinadas al neoliberalismo. Amplios sectores sociales, humillados, pauperizados y marginados por los sistemas desiguales y sumergentes introducidos en nuestras sociedades, se ven así forzados a depender del político voraz, de la administración corrupta o de un sistema que lo ancla en su condición marginal, pues esta marginación resulta útil para el mantenimiento del statu quo.

En 1972, el sociólogo y economista alemán André Gunder Frank, padre de la Teoría de la Dependencia, introdujo en muchas de sus obras una variante del término marxista lumpen-proletariado, ampliándolo. Frank señaló que también existe una lumpen-burguesía, es decir, una clase social que facilita la penetración neocolonial y que en función de su propio beneficio termina haciendo permeables las estructuras de un país. Y si mientras el lumpen-proletario busca satisfacer sus necesidades más básicas y para ello se entrega al poderoso; en cambio la lumpen-burguesía (profesionales, industriales, educadores, abogados), carece de convicciones o las relega para mantener niveles de clase, y facilita el colonialismo y la penetración. Para entender esto no hace falta más que analizar los fenómenos electorales de Perú, Argentina, o de Francia y España en los últimos dos años, en donde las clases medias lumpenizadas votan a representantes de las corporaciones trasnacionales que les prometen consumo y bienestar, al precio de rebajar los niveles democráticos o la soberanía nacional. Conceptos que el lumpen-burgués desdeña u omite si eso le sirve para mantener su nivel de vida, el cual en realidad se hace cada vez más precario, pues la dinámica lumpenizadora sólo beneficia a las élites, en último término.

El alemán Gunder Frank centraba sus teorías y observaciones en torno al concepto marxista de lumpen y traspolaba a nuestro continente, donde las élites locales no sólo se sirven de los sectores lumpenizados para manipular la democracia y usurpar sus mecanismos, sino que también ellos, en tanto clase dominante, se auto constituyen en una clase lumpen que espera las migajas de los factores hegemónicos externos –los imperialismos en cualquiera de sus formas–, replicando así los esquemas de dependencia social que imperaban en sus respectivos países, pero llevándolos al plano geopolítico. Para el sociólogo alemán, Se forma así una cadena dependiente unida por diversos sectores lumpenizados que esperan las migajas del sector dominante ubicado por encima. Es decir, en esta traslación, la clase dominante de un país actuará bajo patrones similares a de las clases desposeídas, pues al igual que ellas, espera dádivas y prebendas de naturaleza vertical, sólo que la élite local las aguarda del poder hegemónico. Es a esta dependencia de las influencias foráneas que condiciona a los sectores altos y burgueses de una nación, lo que André Gunter Frank denominó lumpen-burguesía.

Este efecto transitivo, genera a su vez otro concepto análogo que es el de lumpen-Estado y que tiene en los países periféricos su mejor representación, pues quedan sujetos a la influencia dominante para poder asegurar su supervivencia. Por eso América Latina –según

Frank– padece una dependencia endémica, debido a que sus oligarquías colonizadas (lumpenizadas) esperan siempre las dádivas imperialistas y rebajan al Estado y lo vuelven sumiso, es decir dependiente. Bajo la forma de financiamiento crediticio, de una modernización casi siempre espuria y no industrialista, o bajo el eslogan de “entrar al mundo” la lumpen-burguesía dirigente se entrega y con ello a nuestros Estados, convirtiéndolos en parodias de Estados soberanos, es decir, en lumpen-Estados. No en vano, André Gunter Frank también habló de un lumpen-desarrollo, o lo que es lo mismo, un desarrollo precario subordinado al verdadero desarrollo de las potencias dominantes.

Romper con estos ciclos de dependencia originados en la dinámica social interna es la gran tarea que hoy Latinoamérica encara y por eso debemos comprender los mecanismos ocultos que nos rebajan, y también aprender a identificar a los lúmpenes de una burguesía colonizada que siempre resulta funcional a la dominación externa.

Para ahondar en los conceptos de lumpen, y sus derivaciones, véase la obra de Marx y Engels aquí citada, y también El 18 Brumario de Luis Bonaparte de K. Marx. O las obras de André Gunder Frank; Acumulación Dependiente y Subdesarrollo, Ed. por Serie Popular Era, año 1979 Y también Lumpenburguesía: Lumpendesarrollo. Dependencia, clase y política en Latinoamérica, de 1972. Ibídem.

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