¿Cuántos Chávez somos?

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Desde su inicio la Revolución Bolivariana ha estado marcada por los horizontes políticos que el comandante Chávez fue abriendo a partir de sus discursos. En éstos encontró el pueblo venezolano el sentido de la lucha por la transformación socialista, así como la dirección estratégica que se proyectaba más allá de las necesidades tácticas del momento en una coyuntura determinada. El “por ahora” en el 92, su juramento sobre “la moribunda” en el 98, el llamado antiimperialista “váyanse al carajo yankies de mierda” en el 2004, la declaración socialista de la revolución bolivariana entre 2004 y 2005, el “Alca al carajo” en 2005, el “huele a azufre” en 2006, y un largo etcétera, fueron tejiendo la conciencia de nuestro pueblo frente a los diversos retos que inevitablemente fueron surgiendo en el transcurso del proceso bolivariano. Antes del 5 de marzo de 2013, Chávez quiso entregar el “testigo” moral del proceso bolivariano al verdadero artífice del mismo: al pueblo venezolano. Aquí entendemos por pueblo lo mismo que entendió el comandante Chávez, es decir, un bloque de poder unido históricamente por la conciencia de su pasado común y el proyecto futuro de transformación de sus condiciones de opresión. Es así como Chávez arrojó, como una botella al mar político venezolano -y acaso latinoamericano y mundial- aquella frase que aún resuena en nuestras conciencias: “Chávez ya no soy yo, Chávez es un pueblo: tú también eres Chávez”. ¿Y quién hubo de tomar la botella para destapar el mensaje? El mismo pueblo al asumir como principio de acción: Yo soy Chávez.
Como Chávez, el pueblo se levantó con conciencia política de sus posibilidades y no desmayó luego de la dolorosa pérdida física del líder de la Revolución Bolivariana. Como Chávez, muchas personas se mantienen en pie de lucha y coherencia, muchas personas asumieron el importantísimo compromiso de ser Chávez. Y como Chávez, muchos dirigentes de base no fueron perdonados por los poderes dominantes de siempre, aquellos que se cambian de color político y se mueven con las aguas que mejor vaya mojando sus bolsillos.
Los días siguientes al 5 de marzo de 2013, miles de Chávez reafirmaron el compromiso de continuar el proyecto político legado. Es el caso del camarada Richard La Rosa, uno de los principales dirigentes de SINGETRAM en el Edo. Anzoátegui, y quien en una concentración en la Plaza Bolívar de Barcelona el 7 de marzo de 2013, pronunciara el siguiente discurso que transcribo de manera íntegra (aquí el video: Discurso Richard La Rosa):

“Bueno, ya está cayendo la noche. Camaradas: este es un mensaje al Pueblo. Uno de los últimos deseos del Presidente de la República fue Construcción de las Comunas, ¡Poder para el Pueblo! Óigase bien Compañeros, Trabajadores y Pueblo. Es hora que nosotros tomemos verdaderamente el poder Camaradas, ¿cómo vamos a tomar el poder los Trabajadores y el Pueblo? ¡Luchar! -óigase bien-, ¡Luchar por los espacios que hemos ganado!, ¡no podemos permitir, Camaradas, que nos cierren las puertas!, ¡Forma’os, organiza’os y moviliza’os! Un frente se va a construir, por la lucha y la defensa del legado de Nuestro Presidente, Camaradas, para los Trabajadores, Comunidades, organizados!¡Vamos a comenzar a caminar las calles, los barrios, a tocar las puertas!, ¡Vamos a discutir política! ¡Crear las políticas desde el pueblo para aquí, ir a ejecútese, lo o los que está o están en las instituciones Camaradas!, pero escúchese bien: (Público grita paralelamente en apoyo y afirmación al discurso de Richard: ¡Revolución!, ¡Revolución!…) Escúchese bien: esto o estos lo van a tratar de detener y Ustedes están claros, aquí hay sectores que no van a permitir que el Pueblo tome el poder, que los trabajadores tomen el poder, ¡Pero ese fue el deseo de Nuestro Presidente Carajo! ¡Y hay que luchar por esa vaina, no podemos permitir que nos cierren las puertas de la Revolución!, ¡Cueste lo que nos cueste!, ¡Tenemos que denunciar, no tenemos que tener miedo, y los funcionarios que están en las instituciones que no se equivoquen! (Mujer del Pueblo gritó: “A apoyar el Pueblo, no a jodernos”) Como se le dice a la oposición: ¡Oposición no se equivoquen!, ¡Funcionarios que están en las instituciones: no se equivoquen!, ¡Tienen que abrirle la puerta al pueblo carajo! ¡Y vamos a estar en la calle! Buenas Noches Camaradas”.

Entonces, ¿Qué significa ser Chávez?… Significa mantener la coherencia moral y el compromiso suficiente para llevar adelante la lucha revolucionaria en todos los espacios en que se actúa, entregado la vida misma en ello y con la confianza de que el pueblo y su protagonismo en la toma del poder es el principal motor de la Revolución Bolivariana. Significa tener conocimiento de que la lucha es diaria, para poder crear la condiciones objetivas y subjetivas de la revolución, dentro de las instituciones, contra la burocracia y los burócratas, pero también más allá de ellas, en la conformación de las distintas organizaciones del poder popular, de la clase trabajadora, conformar un verdadero bloque de poder popular, formar conciencia y más conciencia, no sólo en las palabras como sucede con muchos dirigentes de televisión, sino en la praxis misma, del día a día, en la entrega de compromiso y coherencia con lo que se piensa, dice y hace.
El 8 de marzo Richard La Rosa fue asesinado, casi 24 horas después de las cortas y contundentes palabras que pronunciara; ¿Casualidad? ¿Cuántos La Rosa más hubo?¿Cuántos más habrá? Ya el Che Guevara había dicho “que en una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”. ¿Quiénes están con esta verdad y quiénes no?
Si la revolución es ir a la raíz, ser radicales como no se cansó de decir el Comandante Chávez, incluso entregando la vida por la construcción de un mundo más justo para todos y todas, como Hugo y Richard, desafiando los poderes de opresión que aún hoy están en nuestras instituciones lucrándose y haciendo de la revolución un negocio particular (aunque digan defender al pueblo) entonces, ¿Cuántos Chávez somos? ¿Tú también eres Chávez? Para responder no hace falta afirmar o negar, sino asumir el compromiso de transformar la realidad y transformarse a sí mismo/a, con coherencia práctica, compromiso moral y visión política como pueblo, así lo hicieron Chávez y La Rosa.

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