“Hay alguien allí”: un documento para comprender el autismo

Publicada · Actualizado

1409261597   La semana pasada se estrenó el documental “Hay alguien allí”, dirigido por Eduardo Viloria Daboín y producido por Gioconda Mota Gutiérrez, padres de Helenita la protagonista, una niña autista, “extraña” y lejana que se nos acerca a través de esta película. La diferencia es parte natural de la vida humana, sin embargo, nuestras sociedades poco se acercan a quienes tienen formas distintas de ser y comunicar, y aún menos se buscan formas de interactuar con ellas y ellos. Por eso, este documento visual es un arma de lucha contra la discriminación y una experiencia de acercamiento amoroso a la realidad difícil del autismo.

   En general, el autismo y otras formas de ser persona especial, se considera un asunto que sólo atañe a las familias. Sobre ellas recae de manera total la atención y también la búsqueda de opciones para impulsar su desarrollo integral. El autismo es una condición todavía poco conocida, apenas fue clasificada médicamente en 1943, y en Venezuela, la Dra. Lilian Negrón, a quien está dedicada la película, comenzó a trabajar con niños con autismo en el año 1975. Ella fue la fundadora de SOVENIA, donde se realiza atención y terapia psicoeducativa en las que se incorporan madres y padres.

   En “Hay alguien allí” se incorpora el material que filmó la Dra. Negrón sobre sus pacientes, y también entrevistas actuales a madres y padres de aquellos niños y niñas hoy ya adultos. Sus palabras hacen vívido el desamparo y desesperación de quienes no encontraban explicación para lo que les ocurría a sus hijos, la soledad a la que los empujaba la sociedad y la preocupación constante por el desvalimiento que acecha a sus hijos e hijas cuando ellos mueran. Algunas familias, por falta de apoyo, han optado por dejar a sus hijos e hijas en casa, creando un tipo de encierro amoroso.

   Un amor grande, incondicional, y con fortaleza para generar alternativas, es el que encarnan Eduardo y Gioconda filmando la cotidianeidad de Helenita, donde habita la educación, estímulo y apoyo constante que le brindan. El gran dolor de Gioconda al recibir la noticia de la condición de su hija se transformó en energía –como ella misma lo explica-, porque esta situación hace surgir lo mejor y lo más generoso, genera una ampliación del horizonte de comprensión de la vida en sus muchas formas, de la comunicación en sus múltiples modos, del descubrimiento diario del valor rehabilitante del vínculo amoroso, del estímulo ejercido con constancia. Es patente en este vínculo lo que afirma Julia Kristeva “La maternidad es un renacer permanente porque nos ubica en el lugar de acompañar la fragilidad de lo humano”, un acompañamiento que recrea a madre e hija, y se extiende también a un Eduardo maternal.

   “Hay alguien allí” es también un alegato para que todos y todas las Helenas de este mundo puedan desarrollar sus capacidades y sean incluidos socialmente. Comprender y acompañar a autistas y sus familias es un deber social, que debe materializarse en abrir y profundizar espacios de investigación, atención, y formación públicos y gratuitos para quienes lo necesiten. Esta es una forma de construir la sociedad de lazos humanos, una sociedad real y concretamente humanista.

 

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.