Rechazo a injerencia de la OEA y solidaridad con Venezuela

unnamedEn marzo del presente año ante la elección del ex canciller uruguayo, Luis Almagro como secretario general de la OEA, por su pasada trayectoria como ministro de relaciones exteriores en el gobierno de José Mujica, se abría una remota esperanza de que la OEA dejara de ser el “ministerio de colonias de EEUU“, como acertadamente fue llamada por Fidel, en el tiempo que la gran mayoría de los gobiernos de la región se sometían a las órdenes imperiales para atentar contra sus propios pueblos”.

Esa esperanza fue evidenciada con el apoyo a su candidatura de todos los países de la región incluyendo a la propia República Bolivariana de Venezuela. Su representante en ese organismo, Roy Chaderton expresaba: “De resultar electo Luis Almagro a la secretaría de la OEA podrá ayudar a los representantes del organismo y ellos a él, en recuperar la respetabilidad que nosotros, los sedientos representantes de los Estados Americanos, merecemos todo el día y todos los días”.

Sin embargo, apenas pasado un corto tiempo desde la asunción a su cargo en el organismo regional, comenzó a sumarse a la campaña desestabilizadora contra Venezuela.

Los hechos más notables comenzaron en septiembre pasado, con motivo de la crisis fronteriza entre Venezuela y Colombia. Almagro se entrometió en el asunto concurriendo a la zona “Atendiendo a la situación humanitaria que plantea el alcalde de Cúcuta, hemos decidido iniciar los procesos de asistencia humanitaria”, hecho que demostró una evidente toma de posición contra Venezuela, lo que provocó el justificado rechazo del gobierno de este país.

El primer organismo que atendió esa situación fue la OEA, donde el pasado 1°de septiembre, el pleno de representantes no aceptó la petición colombiana de convocar a una Reunión de Consulta de los Ministros de Asuntos Exteriores, por lo que la moción fue derrotada.

En lugar de la OEA, los organismos regionales que no son integrados por Estados Unidos y Canadá, la CELAC y la UNASUR tuvieron la iniciativa de convocar a una reunión en Quito con la presencia de los presidentes Santos y Maduro, lo que ha posibilitado llegar a un acuerdo que conduciera a la solución del conflicto fronterizo.

Últimamente, en una carta fechada el 10 de noviembre, dirigida a Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, el secretario general, Luis Almagro, comienza lamentando el rechazo “al ofrecimiento a una observación electoral de la OEA en las elecciones parlamentarias a llevarse a cabo el 6 de diciembre de 2015”.“La transparencia electoral no está garantizada en Venezuela”

Estas declaraciones marcadamente intervencionistas del secretario general, Luis Almagro, fueron rechazadas por el vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, quien expresó: “Hoy la institución más pervertida, corrompida y desprestigiada del mundo, como es la OEA, en voz de su secretario general, amenaza al pueblo de Venezuela, nada de eso es casual”.

Debemos destacar que los procesos electorales en Venezuela son los más transparentes y confiables del planeta. Esto ha sido reconocido por los más serios observadores electorales, con especial mención de la Centro Carter.

En referencia a la reciente condena a Leopoldo López en su carta dice: “Desde hacía tiempo en nuestro continente no se daba que uno de los máximos dirigentes opositores estuviera preso cuando una elección. La última referencia es la de Wilson Ferreira Aldunate en Uruguay en 1984”.
En esta afirmación, el secretario general de la OEA se atreve a comparar al delincuente Leopoldo López con un líder popular uruguayo encarcelado por la dictadura cívico-militar por el hecho de haber luchado incansablemente contra ese régimen opresor.

Leopoldo López no es un simple opositor detenido y condenado, tiene graves antecedentes por haber participado activamente en el golpe de 2002 y en febrero de 2014 estuvo conspirando y promoviendo uno nuevo, siendo responsable directo de la muerte de 43 personas y cientos de heridos en los graves hechos desencadenados por este personaje como está demostrado por la evidencia de innumerables pruebas por el sistema jurídico de ese país, institución que el secretario general descalifica sin ningún argumento válido.

En su carta también se refiere a la “Concentración de los medios de comunicación por parte del Estado, sobre todo de los televisivos”. Nada más lejano a la verdad, en Venezuela existen 2.896 medios de comunicación, de los cuales 2.332 son privados opositores. De los 100 periódicos, entre 80 o 90 están en contra del Gobierno. Es decir, más del 65% de los medios –que, a su vez, concentran las mayores audiencias- son implacables opositores a la Revolución Bolivariana.

Estas actitudes del nuevo secretario general emprendidas contra el gobierno democrático de Venezuela- 18 triunfos en 19 elecciones- denotan una clara revitalización de la peor herencia intervencionista de la OEA, en momentos que Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, ejerce con la mayor virulencia la agresión a Venezuela en consonancia con la oligarquía local y del conjunto de la derecha latinoamericana, con la participación ostensible de algunos fracasados ex presidentes, que en sus gestiones se destacaron desvergonzadamente por su total sumisión a los dictados del imperio, así como de los poderosos monopolios de los medios de comunicación, el desabasto impuesto por las grandes empresas y del asedio constante de la oposición golpista, que no ha dejado de conspirar desde el fallido golpe de 2002. Su propósito estratégico es aislar y hostigar al proceso bolivariano y de esta forma desalentar y frenar los proyectos autonómicos y anti liberales que se están desarrollando en varios países de Nuestra América.

El acoso desde adentro y de afuera por el imperialismo, es reconocido y denunciado por todas las organizaciones regionales como se ha hecho en las respectivas declaraciones de UNASUR, ALBA y CELAC, lo que significa un gran avance en la unidad latinoamericana y del Caribe.

Tampoco es de extrañar que la oposición derechista uruguaya en pleno, se regocije y felicite a su compatriota secretario general en esta actitud intervencionista al servicio de la derecha internacional y el imperialismo, cuando en contrate, en su gestión como canciller, era permanentemente cuestionado por la política exterior integracionista que encausó el gobierno del presidente Mujica.

Ante esta actitud intervencionista del secretario general, todo indica que la OEA no dejará de ser un símbolo e instrumento de la Doctrina Monroe, careciendo de autoridad y de la confianza de los gobiernos -condiciones necesarias para profundizar los procesos autonómicos, y se encamina a quedar como una triste reliquia del servilismo ante Washington.

La OEA nació con el sello de la represión contra los pueblos. En estos momentos no está de más recordar algunas de las agresiones imperialistas contra los pueblos que esaorganización aprobaba o dejaba actuar impunemente:

En 1954 Guatemala fue invadida por tropas mercenarias organizadas por la CIA, que derrocaron al gobierno de Jacobo Arbenz.

La actuación respecto a Cuba a partir del triunfo de la Revolución en el apoyo a la invasión de Playa Girón en 1961 y las acciones que desplegó en el orden político-diplomático que concluyeron con la expulsión de ese país en enero de 1962.

En abril de 1965 desembarcaron los marines yankees en Santo Domingo para impedir la inminente victoria del movimiento popular constitucionalista sobre las fuerzas de la reacción militarista.

En marzo de 1982, ante la Guerra de las Malvinas y de la primera agresión de una potencia extra continental a un país del sistema interamericano, los Estados Unidos apoyaron política y militarmente a Gran Bretaña e impusieron sanciones económicas contra Argentina.

En octubre de 1983 un golpe militar derrocó al primer ministro granadino, Maurice Bishop, quien murió asesinado a manos de los golpistas. Estados Unidos envió una fuerza invasora a Granada de 1900 infantes de marina que tomaron el control de la isla.

Ya en pleno siglo XXI, con estas últimas actitudes, a nadie le quedan dudas de la irrelevancia, obsolescencia y descrédito de una organización que ha sido cómplice de los principales crímenes de Estado ocurridos en América Latina y el Caribe en la segunda mitad del siglo XX. A pesar de que en ocasiones Estados Unidos la relegó, nunca la descartó. La necesita viva para influir y dividir a la región y frenar la consagración de su único, inevitable y verdadero destino histórico: la integración de Nuestra América.

En los últimos días, al acercarse la jornada electoral en Venezuela del próximo 6 de diciembre, la conspiración oligárquico-imperialista, ahora reforzada con la descarada intromisión de la OEA, ha lanzado a nivel mundial una feroz campaña contra ese país hermano con el objetivo de continuar promoviendo la desestabilización del gobierno bolivariano y propagar el infundado rumor de que las próximas elecciones no serán limpias.

Estamos conscientes de la importancia de la Revolución Bolivariana, por los enormes logros sociales que ese proceso ha aportado a su pueblo y por haber emprendido el sueño de Bolívar de la integración de Nuestra América hacia su total independencia.

Ante lo expuesto, creemos imprescindible asumir la defensa de esa patria hermana con la mayor energía por los pueblos y gobiernos progresistas del continente y rechazar firmemente la actitud injerencista de la OEA y las declaraciones de su secretario general.

Defender la Revolución Bolivariana significa defender a toda Nuestra América.

Nuestra mayor solidaridad con el pueblo y gobierno de Venezuela.

COORDINADORA MEXICANA DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA

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